Las migajas están envejeciendo en el mantel.
Comida barata como la de todos los días.
Lo sacudo por el balcón de mi departamento.
Y me quedó allí.
Veo a un tipo sobre la vereda gozando, o creyendo que goza.
Parece ser el más sabroso de todos.
Su cara indescriptible mientras ambos se consumen.
Entrecierran sus ojos y sienten el placer de estar vivos y muriendo.
No siente la enfermedad lejana acercarse a zancadas.
El amigo que siempre acompaña al adicto.
Un hombre relajado en el sendero a la muerte.
Pagando el pasaje a la tumba.
Tosiendo la esperanza y contaminando la vida.
Fumándose el tiempo.
Porque en ese momento no existe algo más importante.
Sin importarle nada expulsa el nico-cupitajo más espeso.
Que quedó pegado en la manga de su camisa cual semen en muslo.
- “La puntería del fumador” – opinó el ratón con capa.
- Buen título – le contesté.
Ya no había migajas en el mantel, sólo mugre vieja.
- Lo estás sacudiendo al pedo hace rato – de nuevo opinó el ratón. Con capa.
- Me dieron ganas de cagar.
- Anda y hazlo.
- Me gusta esperar a que se moje el calzón.
- Anda y hazlo.
- Me gusta esperar a que se moje, ratón.
- …
- Con capa.
Me apoyé en el balcón para observar.
Ahí abajo terminaba su cigarrillo o su cigarrillo terminaba con él.
Ahora miraba las estrellas buscándole un sentido a algo.
Preguntándose vaya a saber que cosas.
- El cigarro empuja la caca, fúmate uno si no podes – opinó el ratón.
Volví la vista hacia el hombre y ya no estaba.
Desapareció como el humo.
Solo el filtro estaba ahí riéndose a carcajadas y tirándose pedos de todos colores.
Patinaba en la acera y cortejaba a hojas secas que andaban por ahí.
- ¡¡¡Anda y hazlo!!! – gritó el ratón.
Tuve que salir corriendo desesperado al baño.
El mojón estaba de repente empujando mi calzoncillo.
Me senté y emergió triunfal.
Hizo tres mortales, un mortero y cayó al agua.
Hice crujir mi cuello y me relajé.
El sueño tocó el timbre.
Lo dejé pasar.
Me fui a acostar y el diente seguía debajo de la almohada.
Parece que el Ratón Pérez había tenido asuntos importantes las últimas noches.
Debe de andar de putas.
Ese!