Cinta mecánica

Fue un experimento nunca antes revelado:

Unos científicos encerraron desde muy pequeños a un grupo reducido de personas en una habitación, cuya particularidad era que el piso completo era una cinta mecánica de goma en continuo y lento movimiento. Algo así como las cintas donde se trasladan las valijas en el aeropuerto, pero higiénica, es decir, con un sistema de lavado en la parte inferior para que al dar la vuelta completa aparezca limpia.
No conocían nada del mundo exterior, su planeta era esa diminuta y enferma habitación que sólo se detenía 5 horas al día, repartidas en intervalos equivalentes.
La gente debía acostumbrarse a mantenerse de pie la mayor parte del tiempo, porque en el extremo donde terminaba la cinta, había un precipicio muy profundo. No había ningún lugar para apoyarse, tampoco había columnas, repisas, alacenas ni mesas. Era un cubo cerrado vacío de vidrio, con un pequeña ventanilla por donde se administraban alimentos y algunas prendas de vestir; un cabezal de ducha con agua fría-caliente y un surtidor.
Al principio fue muy complicado para todos, muchos murieron por cansancio, enfermedades y peleas de todo tipo, pero a medida que pasaron los años se fueron acostumbrando, a tal punto que eran capaces de comer, bañarse, vestirse, defecar y hasta tener relaciones caminando.

Una vez, una de las mujeres de la tercera generación dio a luz a un hermoso niño. Para la sorpresa de todos, la especie había llegado a tan alto nivel evolutivo, que el pequeño bebé se mantenía gateando permanentemente desde su nacimiento y a los pocos días ya caminaba dormido.

Ahí fue cuando el experimento terminó.
El ser humano es maniático.

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